Ruta 21: el cuello de botella del turismo en Costa Rica

Embudo vehicular, bajo el puente elevado entrada a Liberia e ingreso a la Ruta 21 hacia Aeropuerto, UCR, INA , Colegios Académico, y Nicoya.

Redacción

Hay infraestructuras que revelan, con brutal claridad, las contradicciones del desarrollo de un país. La ruta 21, que conecta Liberia con Nicoya-Lepanto, es una de ellas.

Por esta carretera de apenas dos carriles, circula buena parte del dinamismo económico del Pacífico Norte. Por ahí pasan turistas, rumbo a las playas de Guanacaste; estudiantes, hacia centros educativos; trabajadores, que sostienen la economía local; y visitantes, que llegan o salen del Aeropuerto Internacional «Daniel Oduber Quirós», conocido internacionalmente como Aeropuerto Guanacaste. Y, también, por ahí transitan todos los días largas filas de vehículos atrapados en presas interminables.

El crecimiento del turismo en Guanacaste es uno de los mayores éxitos económicos del país en las últimas décadas. El aeropuerto se consolidó como una de las principales puertas de entrada de visitantes internacionales al país, y la región se posicionó como un destino global. Sin embargo, la infraestructura vial parece haberse quedado detenida en otra época.

Mientras el parque automotor aumenta, la ciudad se expande y la actividad económica crece, la carretera es la misma… estrecha, saturada y vulnerable.

El problema no es solo de tránsito. Es también de seguridad y planificación. En ese corredor vial se concentra una importante red educativa, que incluye sedes del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), Universidad de Costa Rica (UCR), el Instituto de Guanacaste, el CTP de Liberia, el Colegio Científico, dependencias regionales del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y de empresas privadas. Además, transportes de estudiantes, docentes y trabajadores, utilizan diariamente una vía sobrepasada.

Más preocupante es que, ante una emergencia mayor en el Aeropuerto, las rutas alternas pasan por calles urbanas estrechas de barrios La Cruz, Liceo Laboratorio o, enventualmente, por la barriada de El Rodeito. Difícil, en atapa crítica, imaginar por ahí un flujo simultáneo de ambulancias, bomberos, policías, cuerpos de socorro.

En otras palabras, el principal Aeropuerto Internacional del Pacífico Norte y segundo del país, depende hoy de una infraestructura vial e insuficiente.

El paso por el puente de la calle del Liceo Laboratorio, vía alterna para descongestionar la Ruta 21, es un atascadero en las horas pico del tránsito liberiano.

El tema, sin embargo, empieza a asomarse en la nueva agenda política nacional. La presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández — asume el gobierno el próximo 8 de mayo–, señaló la necesidad de atender esta situación, que afectan la competitividad del país, entre ellos corredores vinculados al turismo y al transporte aéreo. Y los electos diputados de la provincia, qué pensarán. además de las asadas administradoras del agua?. El desafío será pasar de las palabras a las obras.

La ampliación a cuatro carriles del corredor Liberia–Nicoya, especialmente en el tramo cercano al Aeropuerto y a los centros educativos y empresariales, hoy dejó de ser una aspiración local para convertirse en una necesidad nacional.

El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) y la Municipalidad de Liberia, tienen ante sí la oportunidad —y la obligación— de anticiparse a una crisis que ya se manifiesta todos los días en las presas.

Esperar a que una tragedia obligue a actuar sería la peor forma de planificación. Guanacaste se proyecta al mundo como un destino turístico de primer nivel, sin embargo, su principal Aeropuerto depende de una carretera (la Ruta 21), que ya no da más… ese cuello de botella simplemente: ¡¡¡Colapsó!!!. Capisco señores(as).

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