Entre competencias, madrugadas frente al mar y largas travesías por carretera, los Otto Noel han convertido el surf en un proyecto de vida familiar que hoy da frutos dentro y fuera de Costa Rica

Redacción
En las playas de Guanacaste, donde el sonido del mar acompaña la rutina diaria y las olas parecen marcar el ritmo de la vida, la familia Otto Noel ha encontrado mucho más que un deporte. Para Heinz Otto, Nova Noel y sus hijos, Carden Jagger y Ciena Jo, el surf es una forma de unión, un lenguaje compartido y una herencia emocional que viaja con ellos a cada competencia.
Juntos recorren el país siguiendo el calendario del Circuito Pacífico de Surf, cargando tablas, sueños y la ilusión de representar a Guanacaste en cada fecha. Lo hacen como familia, pero también como competidores que hoy figuran entre los mejores del circuito nacional.
La próxima parada será el 4 y 5 de julio en Playa Hermosa de Jacó, en Garabito, Puntarenas, donde los cuatro volverán a entrar al agua con la misma filosofía que los ha acompañado durante años: apoyarse mutuamente antes, durante y después de cada heat.
“Practicar el surf ha sido una bendición porque nos permite la unión de todo el grupo”, cuenta Nova Noel, mientras describe la dinámica familiar que han construido alrededor del océano. “Entre todos nos apoyamos mucho en la preparación previa, en los entrenamientos y cuando tenemos que entrar al agua”.
Los resultados deportivos reflejan ese compromiso compartido. Nova ocupa actualmente el tercer lugar del ranking general femenino del Circuito Pacífico con 1.543 puntos, mientras que su hija Ciena marcha segunda con 1.665.
Pero el ascenso de Ciena, de apenas 12 años, va mucho más allá de una categoría. También se ubica en el segundo puesto junior con 1.773 puntos, es sublíder en girls con 2.208 y lidera la división de grommets mixto con 2.165 unidades, consolidándose como una de las jóvenes promesas del surf costarricense.
La niña habla de sus padres con admiración, no solo como entrenadores improvisados, sino como referentes de vida.
“Mis papás siempre han sido un muy buen ejemplo para tener más entusiasmo en el mundo del surf. Ellos nos guían para tener un buen rendimiento y lograr avanzar mucho más alto”, afirma.
En la familia Otto Noel no existen espectadores pasivos. Cuando uno compite, los otros tres observan desde la orilla, atentos al mar y enviando ánimo desde la arena.
“Cuando uno entra al agua, los otros tres siempre estamos listos para mandarle buena vibra”, explica Heinz Otto, quien también compite en la categoría Master, donde actualmente ocupa el quinto lugar con 1.681 puntos.
Nacido en Liberia y criado entre la cultura guanacasteca y el respeto por el océano, Otto considera que el surf ha sido una herramienta para fortalecer valores familiares.
“Este deporte ha sido parte de nuestra vida cotidiana. Ha servido como un aliciente para la unión, inculcando valores sanos de competencia con mucho amor a Dios y respeto por la naturaleza y el mar”, dice.
Ese aprendizaje también ha moldeado a Carden Jagger, de 15 años, quien destaca en varias categorías del circuito nacional. Actualmente es quinto en open con 1.085 puntos, segundo en junior con 1.415 y tercero en boys con 1.610. Además, figura en la posición 11 del ranking junior de la División Sudoeste de la Asociación Nacional de Surfing Escolar de Estados Unidos (NSSA).
Para él, las competencias representan mucho más que resultados.
“Es una gran alegría poder llegar a los torneos siempre juntos. No solo vamos como espectadores sino también como competidores; esa unión nos permite estar siempre con el ánimo al tope para dar un buen rendimiento en el agua”, comenta.
Desde Playa Grande de Santa Cruz, la familia continúa construyendo una historia que mezcla disciplina deportiva, viajes interminables y tardes frente al mar. En tiempos donde muchas familias apenas coinciden en la rutina diaria, los Otto Noel han encontrado en cada ola una oportunidad para permanecer cerca.
Y mientras los rankings continúan creciendo, ellos parecen medir el éxito de otra manera: en abrazos después de cada competencia, en consejos antes de entrar al agua y en la certeza de que, pase lo que pase en el marcador, siempre regresarán juntos a la orilla.
