Una cárcel de máxima seguridad en Venezuela donde antiguos detenidos y organizaciones de derechos humanos han descrito condiciones de aislamiento, restricciones para comunicarse con el exterior y celdas de castigo conocidas como la “máquina del tiempo”

Redacción
El Rodeo I, ubicado en el estado Miranda, a las afueras de Caracas, forma parte de un sistema carcelario que durante años ha sido objeto de denuncias por parte de organizaciones venezolanas y de investigaciones de organismos internacionales. En los últimos años, el nombre del penal volvió a aparecer con frecuencia en los testimonios de familiares y antiguos presos políticos, especialmente después de que el recinto fuera utilizado para recluir a civiles y militares detenidos por las autoridades venezolanas en casos relacionados con presuntas conspiraciones y otros delitos.
La prisión fue reinaugurada a comienzos de 2024 y, de acuerdo con investigaciones de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de las Naciones Unidas, algunos detenidos permanecieron allí en condiciones de aislamiento y con restricciones para mantener contacto con familiares y abogados. La misión documentó problemas relacionados con el acceso al agua, la alimentación, el saneamiento y la comunicación con el exterior. También recogió denuncias sobre malos tratos y períodos prolongados de aislamiento.
Una cárcel bajo observación internacional
En uno de sus informes, la misión de Naciones Unidas señaló que las condiciones de detención examinadas podían constituir tratos crueles, inhumanos o degradantes y describió restricciones en las comunicaciones con el exterior. La misión también documentó dificultades relacionadas con las visitas familiares y el acceso de los abogados a los detenidos.
El Observatorio Venezolano de Prisiones también ha seguido la situación del penal y ha publicado testimonios de familiares y antiguos detenidos. La organización ha denunciado dificultades para acceder a información sobre las personas recluidas, restricciones en las visitas y condiciones de aislamiento. En sus informes y declaraciones públicas aparecen referencias a espacios conocidos entre los internos como el “tigrito” y la “máquina del tiempo”, utilizados, según los testimonios recogidos por la organización, para mantener a determinados presos en condiciones de aislamiento.
El nombre “máquina del tiempo” se refiere, según esos testimonios, a una celda de dimensiones muy reducidas. Antiguos detenidos han relatado que podían permanecer allí durante períodos de castigo, en ocasiones esposados o con los ojos cubiertos. Las descripciones varían entre los testimonios, por lo que la duración de las permanencias y las circunstancias de cada caso deben atribuirse a las personas que las describieron y no extrapolar automáticamente a todos los presos recluidos en el establecimiento. Uno de los testimonios citados en las denuncias sobre el penal señala que los períodos de aislamiento podían extenderse desde varios días hasta tres meses y que, en determinadas circunstancias, los detenidos permanecían desnudos y en oscuridad.
Medir el tiempo sin un reloj
Freddy Superlano, dirigente político venezolano detenido en agosto de 2024 y posteriormente excarcelado en febrero de 2026, describió públicamente parte de su experiencia en El Rodeo I. En sus relatos posteriores a la liberación habló de las condiciones de aislamiento y de la dificultad para establecer una referencia cotidiana del paso del tiempo dentro de la prisión. Según su testimonio, observar las aves, la luna o las estrellas a través de las pequeñas aberturas de la celda se convirtió en una de las pocas maneras de reconocer los cambios entre un momento y otro del día.
El relato de Superlano coincide en algunos aspectos con testimonios de otros antiguos detenidos que han descrito largos períodos sin contacto con familiares y limitaciones para conocer lo que ocurría fuera de la prisión. Sin embargo, las condiciones de cada detenido no necesariamente fueron idénticas. Las circunstancias podían variar de acuerdo con el área de reclusión, el régimen aplicado, la etapa del proceso judicial y las decisiones adoptadas por las autoridades penitenciarias.
Las organizaciones que han documentado el penal sostienen que el aislamiento constituye uno de los principales elementos de las condiciones de reclusión. Naciones Unidas también ha señalado que las restricciones a la comunicación y a las visitas familiares afectaron a los detenidos y sus allegados. En sus informes, la misión ha considerado que el contacto con familiares y abogados constituye un elemento relevante para evaluar las condiciones en que una persona permanece privada de libertad.
La espera de las familias
La experiencia de la prisión se extiende más allá de quienes permanecen dentro de sus muros. Desde comienzos de 2026, familiares de personas detenidas en el penal instalaron carpas en sus inmediaciones para reclamar información y solicitar la liberación de sus allegados. El Observatorio Venezolano de Prisiones documentó la presencia de familiares que permanecieron durante semanas en las cercanías del establecimiento y que organizaron allí una red de apoyo mientras esperaban noticias sobre los detenidos.
Para esas familias, el problema no consiste únicamente en conocer la situación jurídica de sus parientes. También está relacionado con la dificultad para mantener una comunicación regular, recibir información sobre su estado y conocer las condiciones concretas en las que permanecen recluidos.
La información disponible sobre el número de personas recluidas en El Rodeo I ha cambiado con el tiempo y depende de la organización o institución que realice el registro. Las distintas organizaciones han utilizado metodologías diferentes para contabilizar a los presos políticos en Venezuela, por lo que las cifras deben situarse siempre en la fecha correspondiente y no presentarse como un número permanente.
El sistema penitenciario venezolano
El Rodeo I es uno de varios centros penitenciarios venezolanos que han albergado a personas consideradas presos políticos por organizaciones de derechos humanos. Entre los establecimientos mencionados en informes recientes aparecen también El Helicoide, Tocorón, Yare y Ramo Verde. La clasificación de una persona como presa política puede depender de la organización que realiza el registro y de los criterios empleados, mientras que las autoridades venezolanas han rechazado en distintos momentos las acusaciones de persecución política y han sostenido que las personas detenidas enfrentan investigaciones o procesos por delitos contemplados en la legislación venezolana.
Esa diferencia entre las versiones oficiales y las denuncias de organizaciones nacionales e internacionales forma parte del contexto en el que se ha desarrollado la situación de El Rodeo I. Para Naciones Unidas, algunas de las detenciones examinadas han estado acompañadas de violaciones de derechos humanos. Las autoridades venezolanas, por su parte, han defendido la actuación de sus organismos de seguridad y del sistema judicial. La valoración de cada caso requiere revisar la situación procesal concreta, las acusaciones formuladas y las decisiones adoptadas por las autoridades judiciales correspondientes.
En ese contexto, la “máquina del tiempo” se ha convertido en una expresión utilizada por antiguos detenidos y organizaciones que denuncian las condiciones del penal. El término se refiere, según esos testimonios, a uno de los espacios de aislamiento del establecimiento. Las dimensiones reducidas de la celda y la falta de referencias habituales sobre el paso del tiempo aparecen de manera recurrente en los relatos de quienes han estado recluidos allí.
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