QUO VADIS, DRAT?

Carlos Pomareda Benel

Las inquietudes sobre el futuro del Distrito de Riego Arenal Tempisque (DRAT) emergen de varias consideraciones. Entre ellas la disponibilidad de agua; el buen uso de la misma; las actividades productivas; la capacidad empresarial; entre otras. Afortunadamente, hay condiciones de entorno que permiten visualizar el DRAT con optimismo. En este artículo hago una breve referencia a esos aspectos con el propósito de motivar una discusión y ojalá, acuerdos sobre lo que hay que hacer.

La disponibilidad de agua

Durante los últimos años se han registrado avances en la gestión del Proyecto de Abastecimiento de Agua para la Cuenca Media del Río Tempisque y Comunidades Costeras (PAACUME). Paralelamente, han surgido expectativas e inquietudes sobre sus beneficios y las oportunidades que representa.

Una primera dimensión, bastante reconocida, es el abastecimiento de agua para consumo humano y ampliar la disponibilidad del recurso para actividades agropecuarias en áreas que actualmente dependen principalmente de las precipitaciones o de fuentes subterráneas. Adicionalmente, se anticipa que contribuya a mejorar las condiciones de seguridad hídrica de otras actividades, incluido el turismo, y favorecer la recarga de acuíferos donde las condiciones hidrogeológicas lo permitan.

Una segunda dimensión, que merece especial atención, se refiere a la disponibilidad futura de agua para los actuales usuarios del DRAT. La primera percepción es que el agua disponible captada en el reservorio de Arenal, tendrá que distribuirse, es decir el DRAT tendría menos agua que en la actualidad. Al respecto; según lo explica el SENARA; la intención es aprovechar parte de los caudales que actualmente no son utilizados y que continúan su recorrido hacia el mar, mediante su almacenamiento y regulación en el proyectado embalse del río Piedras, en Bagaces. Esta infraestructura permitiría mejorar el aprovechamiento del recurso hídrico y ampliar sus posibilidades de utilización. Para ello será indispensable garantizar, mediante una adecuada planificación y gestión técnica, el abastecimiento de los usuarios actuales y la atención de las nuevas demandas.

La buena gestión y uso del agua

Es importante tener el agua, pero tan importante como ello es fortalecer la gestión integral del agua, a nivel de territorio y de las fincas. Es decir, a nivel del DRAT, mejorar la eficiencia de los sistemas de conducción y distribución, mediante la modernización de la actual infraestructura y sistema de manejo. 

A nivel de finca la infraestructura y equipos requieren renovación y modernización según la dedicación productiva; para lo cual es necesario el apoyo técnico y facilidades de financiamiento de las inversiones a realizar. 

La eficiencia de uso del agua debe ser un compromiso tanto de los productores como del Estado. Al respecto, resulta oportuno evaluar los mecanismos tarifarios vigentes, para pasar a un cobro por volumen usado de agua; el cual supere el sistema actual de cobro basado en área sembrada con criterios generales para diferentes cultivos.

La transformación productiva

A lo largo de más de cuatro décadas, se anticipó que el DRAT fuese el motor de la economia rural de Guanacaste, lo cual lamentablemente no se ha logrado. Sin embargo, es pertinente reconocer su modesta contribución a la producción agrícola, la actividad ganadera, la producción de tilapia, lo cual ha contribuido a la generación de empleo.

Los dos cultivos que usan la mayor parte del área con riego en el ámbito del DRAT, caña de azúcar y arroz, confrontan serias dificultades, por la exigencia de tener que usar cada vez mayores cantidades de fertilizantes por kilo de producto logrado, debido en gran parte a la degradación de los suelos. Y en el caso particular del arroz, el área se ha reducido a menos de la mitad, debido a la eliminación de la protección arancelaria, exponiendo una situación más delicada aún. En el caso de la ganaderia, el hato se ha contraído y los animales en desarrollo son enviados a San Carlos, donde el engorde y acabado es más rentable. Y la producción de tilapia podría desaparecer en la medida que la devaluación del dólar ha reducido los ingresos en colones durante los últimos tres años. Evidentemente el desafío es muy grande y son muchos factores a considerar.

Las transformaciones económicas, tecnológicas y ambientales plantean nuevos desafíos y oportunidades que justifican una visión renovada sobre su aprovechamiento en la agricultura del DRAT. Al respecto, es necesario la mejora sustantiva en el manejo de los rubros actuales y la inclusión de nuevos cultivos con posibilidades de mercado, pero con dos consideraciones indispensables: Productividad/rentabilidad en finca y creación de valor agregado regional. En el primer caso, es fundamental el uso más eficiente del agua y aprovechar otras innovaciones disponibles y viables de usar en todos los rubros antes citados y en otros como frutas y verduras para el mercado regional y nacional. Y respecto al valor agregado regional, ésta es una condición sinequanon. En los próximos años, el DRAT debe quintuplicar el valor de su economía agropecuaria, mediante la industrialización, la creación de denominaciones de origen y otras condiciones que le permiten la disponibilidad de agua y su ecosistema. Ello permitirá la creación   de empleo de calidad e importantes efectos multiplicadores en la región.

 La capacidad empresarial

Las transformaciones en la agricultura del DRAT requieren el desarrollo de capacidad empresarial y asociatividad corporativa. Las empresas y algunos productores establecidos en el DRAT cuentan con experiencia, infraestructura, conocimiento y capacidad de inversión que representan una base importante. Ampliar esa capacidad a todos los productores del DRAT es mandatorio y será preciso superar varias limitaciones, entre ellas la dedicación de los productores, la emigración y el poco desarrollo de capacidades entre los jóvenes.

Respecto a la asociatividad corporativa, será preciso el compromiso colectivo efectivo. Es decir, superar la visión prevaleciente de organicémonos y hagan, lo cual implica tener organizaciones con suficientes miembros, pero pocos con dedicación. A ello se suman las organizaciones sin capital, ni esfuerzo exitoso para obtenerlo; de modo que entre ellas contar historias y hacer promesas no lleva a concretar acciones benéficas para los asociados. 

Condiciones favorables de entorno

Mientras la agricultura y la ganadería no han evolucionado positivamente en forma significativa, Guanacaste ha experimentado transformaciones significativas. El aeropuerto internacional, la expansión turística, el crecimiento de la oferta universitaria y el mejoramiento de la infraestructura vial, han generado nuevas condiciones para fortalecer los encadenamientos económicos regionales.

Particularmente, el crecimiento del turismo representa una oportunidad para ampliar la participación de la producción agropecuaria en el abastecimiento de hoteles, restaurantes y otros establecimientos. La articulación entre productores, agroindustrias y empresas turísticas podría contribuir a fortalecer los mercados locales, promover la transformación de productos y generar mayores beneficios.

La institucionalidad necesaria

El futuro del DRAT debe visualizarse como parte de una estrategia integral de desarrollo territorial, en la cual la seguridad hídrica, la productividad agropecuaria, la sostenibilidad ambiental y la generación de valor agregado constituyan objetivos complementarios. Ello demanda una organización líder y esfuerzo colaborativo de otras entidades públicas y privadas.

En cuanto a una organización líder; dicha organización debe tener una visión de desarrollo; cuyas funciones sean atraer inversiones privadas, y gestionar la inversión pública en el territorio del DRAT. Deben integrarla personas que estén comprometidas con dedicar parte de su tiempo a tales funciones. En cuanto a su forma jurídica, es posible que una Fundación sea una forma a considerar.  

El SENARA, por su parte, tendría que consolidar su función como institución estratégica para la gestión   del recurso hídrico, promoviendo una relación cada vez más estrecha con los usuarios y sus organizaciones y las demás instituciones vinculadas al desarrollo regional. La modernización de la infraestructura, la planificación del recurso y la incorporación de nuevas tecnologías serán elementos fundamentales para esta nueva etapa.

Para avanzar en el desarrollo del DRAT será fundamental la participación de los productores y empresas, junto con instituciones como el SENARA, MAG, INTA, INDER, INA, las universidades, las cámaras empresariales y las organizaciones ganaderas. Asimismo, la cooperación de organismos internacionales como el IICA, la FAO y el BCIE pueden contribuir mediante asistencia técnica, financiamiento y transferencia de conocimientos.

De acuerdo a lo expuesto, el DRAT no debe verse únicamente como un sistema de distribución de agua, sino como una plataforma estratégica para impulsar el desarrollo económico, productivo y social del territorio de influencia. El desafío consiste en construir una visión compartida que permita aprovechar la infraestructura existente, reconocer los logros alcanzados, desarrollar capacidades, y hacer inversiones sensatas para aprovechar oportunidades en el mercado.

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