Atrasos en el nuevo hospital Blanco Cervantes podrían extender su apertura hasta 2038

Organizaciones sociales y pensionados piden a la CCSS acelerar el proyecto, definir su capacidad y resolver la adquisición de terrenos. También solicitan medidas urgentes para atender las deficiencias de seguridad y las limitaciones del edificio actual

Autoridades de salud y asegurados piden agilizar las obras del nuevo nosocomio.

Redacción

El nuevo Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes podría entrar en funcionamiento varios años después de lo previsto inicialmente. Según el cronograma actualizado que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) presentó ante su Junta Directiva en marzo de 2026, la primera etapa del proyecto se proyecta para setiembre de 2033, la segunda para diciembre de 2035 y la finalización total para enero de 2038.

Ese escenario representa un cambio importante frente a la planificación comunicada en febrero de 2025, cuando la institución estimaba que la primera etapa estaría en operación en marzo de 2030 y la segunda en setiembre de 2032.

Ante el retraso, organizaciones sociales, comunitarias y de personas pensionadas solicitaron a las autoridades de la CCSS adoptar decisiones concretas para acelerar el proyecto y garantizar condiciones adecuadas de atención en las instalaciones actuales.

El pronunciamiento, convocado por la Junta de Salud del hospital, está dirigido a la Junta Directiva, la Presidencia Ejecutiva, la Gerencia Médica y otras autoridades de la institución. Entre sus principales solicitudes figuran definir el alcance definitivo de la obra, resolver la situación de los terrenos, aprobar un cronograma actualizado y establecer un plan para corregir las deficiencias de seguridad del edificio actual.

La preocupación también responde al crecimiento previsto de la población adulta mayor, que aumentará la demanda de servicios especializados durante las próximas décadas.

Un proyecto que acumula cambios en sus plazos

En febrero de 2025, la Gerencia de Infraestructura y Tecnologías de la CCSS presentó ante la Junta Directiva una programación que establecía marzo de 2030 como fecha estimada para la puesta en operación de la primera etapa y setiembre de 2032 para la segunda.

Según esa planificación, la primera fase incluiría servicios esenciales como Emergencias, hospitalización y bloque quirúrgico. La segunda permitiría completar otros componentes de la infraestructura y fortalecer la oferta de servicios del centro médico.

Sin embargo, el cronograma cambió. De acuerdo con la actualización conocida por la Junta Directiva durante la sesión 9587, del 3 de marzo de 2026, la primera etapa se trasladó a setiembre de 2033 y la segunda a diciembre de 2035. La conclusión total del proyecto quedó prevista para enero de 2038.

Uno de los principales factores señalados en relación con los atrasos es la adquisición de terrenos. Según el pronunciamiento de las organizaciones, el proyecto contempla 16 propiedades cuya adquisición, inscripción o expropiación debe resolverse para avanzar con la obra.

La Defensoría de los Habitantes también advirtió sobre el impacto que las expropiaciones podrían tener en el calendario de construcción. En marzo de 2026, la institución alertó sobre la posibilidad de que el proyecto se prolongara hasta 2038 y manifestó preocupación por las consecuencias que ese escenario tendría para la atención de las personas adultas mayores.

Las organizaciones solicitan que la CCSS explique cuál será el modelo definitivo de ejecución. Según el documento, en una reunión de seguimiento celebrada el 29 de setiembre de 2026 se analizaron distintas alternativas, entre ellas construir las dos etapas de forma sucesiva, contratar ambas conjuntamente o adquirir terrenos adicionales.

Los firmantes piden que la institución comunique cuál alternativa seleccionará, cuáles serán sus costos y riesgos y qué efecto tendrá sobre el plazo de entrega.

El envejecimiento de Costa Rica aumenta la necesidad de atención especializada

La discusión sobre el nuevo hospital ocurre mientras el país experimenta un cambio demográfico que incrementará la proporción de personas adultas mayores.

De acuerdo con las estimaciones y proyecciones nacionales de población 1950-2100 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), actualizadas en julio de 2024, la proporción de personas de 65 años y más se duplicaría entre 2024 y 2044 y llegaría aproximadamente al 25 % de la población en 2050.

Las organizaciones firmantes consideran que esas proyecciones deben tomarse en cuenta al definir las dimensiones del nuevo centro médico. Su planteamiento es que la infraestructura no responda únicamente a las necesidades actuales, sino que tenga capacidad para atender la demanda de las próximas décadas.

Por esa razón, solicitan a la CCSS aprobar formalmente el dimensionamiento del hospital, con información sobre la cantidad de camas, consultorios, quirófanos, espacios para emergencias, servicios de diagnóstico, rehabilitación y áreas de apoyo.

También piden definir la ubicación definitiva de las instalaciones y precisar cuáles propiedades se utilizarán para desarrollar el proyecto.

Organizaciones advierten sobre la situación del hospital actual

Mientras se concreta la nueva infraestructura, el Hospital Blanco Cervantes debe continuar atendiendo a pacientes adultos mayores en sus instalaciones actuales.

Según el pronunciamiento, la documentación técnica de la CCSS identifica problemas de hacinamiento, obsolescencia y necesidad de renovación integral. El documento señala que el hospital tiene una capacidad histórica máxima de 141 camas y limitaciones en los servicios de Emergencias, hospitalización y accesibilidad.

Las organizaciones también reportan un aumento en las atenciones de urgencias. Según las cifras incluidas en el pronunciamiento, durante el primer semestre de 2026 se registraron 12.939 atenciones, frente a 12.355 en el mismo periodo de 2025. Esto representa un incremento cercano al 4,7 %.

El documento agrega que los pacientes clasificados en condición roja pasaron de 115 a 216 entre ambos periodos, lo que equivale a un aumento del 87,8 %.

En materia de seguridad, el pronunciamiento cita un informe del Cuerpo de Bomberos que habría identificado 38 observaciones, de las cuales 15 fueron clasificadas como críticas.

Las organizaciones consideran que esos señalamientos requieren acciones inmediatas y que no deben quedar supeditados a la construcción del nuevo hospital. Por eso solicitan un plan financiado, con responsables y plazos, para corregir las observaciones críticas, mejorar las condiciones de evacuación y accesibilidad y fortalecer los servicios y el equipamiento durante la transición.

El documento también plantea la necesidad de atender la saturación de Emergencias, la operación continua de los servicios y las condiciones de hospitalización.

Las seis solicitudes planteadas a la CCSS

El pronunciamiento presenta seis exigencias dirigidas a las autoridades de la institución.

La primera consiste en definir y aprobar el proyecto definitivo. Las organizaciones solicitan que la Junta Directiva establezca la capacidad del hospital, su ubicación, los terrenos que se utilizarán y el modelo de construcción y contratación.

La segunda busca recuperar parte del cronograma original. Los firmantes piden revisar la programación aprobada en marzo de 2026 y procurar que la primera y segunda etapas puedan acercarse a las fechas previstas en febrero de 2025, es decir, marzo de 2030 y setiembre de 2032, respectivamente.

Para ello, solicitan que el nuevo calendario identifique las actividades que pueden ejecutarse en paralelo, los recursos requeridos, las unidades responsables, los principales hitos y las medidas para reducir los riesgos de nuevos atrasos.

La tercera petición se refiere a los estudios técnicos y a los terrenos. Según el documento, las organizaciones solicitan establecer fechas de conclusión y aprobación para la revisión del estudio de oferta y demanda, el Programa Médico Arquitectónico y los componentes de preinversión. También piden un reporte sobre el estado de las 16 propiedades contempladas en el proyecto.

La cuarta exigencia es establecer un plan de intervención para el hospital actual, con presupuesto, responsables y plazos para atender las deficiencias de seguridad y mejorar las condiciones de atención de los pacientes.

La quinta busca garantizar el acceso público a la información. Las agrupaciones solicitan que la CCSS publique el acuerdo de Junta Directiva, el proyecto aprobado, su presupuesto y el cronograma. También proponen mantener reuniones periódicas de seguimiento con la Junta de Salud y las organizaciones firmantes, con actas e informes de avance.

La sexta solicitud consiste en recibir una respuesta escrita dentro de los 15 días hábiles siguientes a la recepción del pronunciamiento. Los firmantes piden que esa respuesta indique cuáles unidades serán responsables de atender sus planteamientos y cuándo se presentarán ante la Junta Directiva las decisiones sobre el alcance del proyecto, el modelo de construcción y el cronograma actualizado.

La urgencia de resolver el futuro del centro médico

El planteamiento de las organizaciones es que la construcción del nuevo hospital y la atención de las necesidades actuales deben avanzar de manera paralela.

Mientras se resuelven los estudios técnicos, la adquisición de terrenos y el modelo de contratación, el centro médico debe continuar prestando servicios a una población que requiere atención especializada. De ahí que los firmantes insistan en que la CCSS no puede limitar su respuesta a la planificación de una obra futura.

El proyecto, identificado por la institución como CCSS-0998 y denominado “Ampliación y Fortalecimiento del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología”, representa una intervención de largo plazo para atender las necesidades de infraestructura del centro médico.

Las organizaciones aseguran que darán seguimiento a las decisiones institucionales y que reconocerán los avances que puedan comprobarse. Sin embargo, consideran necesario que la Caja defina públicamente qué hospital construirá, con qué capacidad, en cuáles terrenos, mediante qué estrategia y en qué fechas entrará en operación.

El reto para la CCSS será convertir esa planificación en decisiones concretas y obras verificables, al mismo tiempo que garantiza la seguridad y continuidad de la atención en las instalaciones actuales.

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