Durante décadas, Costa Rica construyó una identidad internacional ligada a la estabilidad política, la ausencia de ejército y una tasa de criminalidad comparativamente baja en el contexto latinoamericano. Pero la historia de sus crímenes más mediáticos cuenta otra narrativa, una evolución silenciosa que va desde homicidios aislados que conmocionaron a todo el país hasta una violencia más frecuente, más compleja y muchas veces vinculada a redes criminales transnacionales.
Leer más
