Tras el debate del TSE, José Aguilar Berrocal, el aspirante con sangre pampera, emerge con fuerza en su visita a la provincia que lo vio crecer, con un discurso frontal sobre comercio justo, soberanía alimentaria, producción nacional, entre otros.

Redacción
Desde la noche del pasado 4 de enero, tras el debate presidencial organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), en el ambiente político nacional comenzaron a soplar vientos de cambio para Guanacaste.
José Aguilar Berrocal emergió en la escena como un “flash” político que muchos no vieron venir. Su desempeño en el debate lo catapultó al centro de la conversación pública y obligó a sus opositores a revisar apresuradamente su pasado, en un intento por frenar una carrera que, para algunos, ya apunta hacia Zapote.
Al candidato se le ha querido vincular, a partir de la relación familiar de su esposa, con el presidente salvadoreño Nayib Bukele. Aguilar no niega el lazo, pero es enfático en marcar distancia: Costa Rica y El Salvadorb—afirmó— enfrentan realidades, problemáticas y desafíos profundamente distintos.
Con 47 años, contextura atlética y verbo fluido, este seguidor de la Asociación Deportiva Guanacasteca (ADG), se muestra claro en su pensamiento de gobierno.
Creció en Guanacaste, en un entorno familiar agropecuario, con altibajos en la producción arrocera y sorgo; y con una formación marcada por valores sociales y espirituales, Fue precisamente en esta provincia donde, tras sacudir el tablero electoral, atendió a este medio, que apoyado por la IA presenta este extracto del diálogo sostenido.
Comercio justo y defensa del productor nacional
Aguilar rechaza que su visión económica sea catalogada como liberal en el sentido tradicional. Asegura que abrir mercados sin condiciones equitativas no es liberalismo, sino una forma de desprotección al productor nacional.
“Usted no puede poner a competir a nuestros productores en desigualdad de condiciones, mientras permite el ingreso de productos extranjeros subsidiados y distorsionados. Eso no es una visión liberal, eso es una visión malinchista”, sostuvo.
El candidato enfatizó, que no permitirá la importación de productos que, mediante subsidios artificiales, desplacen a los productores locales, quienes deben enfrentar cargas como la CCSS, el INA, el INS, Fodesaf, impuestos elevados, costos de combustible y una infraestructura colapsada.
“No es justo, no estoy de acuerdo y no lo voy a permitir”, sentenció.
Para Aguilar, la soberanía alimentaria dejó de ser un concepto teórico tras la pandemia. En un contexto global marcado por conflictos geopolíticos, crisis climáticas y tensiones internacionales, considera indispensable que los países tengan la capacidad mínima de abastecer a su población en productos básicos.
“Cuando hay crisis, los países productores priorizan a su gente y cancelan exportaciones. Si dependemos solo de la importación, quedamos liquidados”, advirtió.
Inversión fuera de la GAM
El aspirante presidencial destacó la necesidad de estimular la inversión fuera del Gran Área Metropolitana (GAM), tras citar como ejemplo el modelo de articulación intermunicipal desarrollado en Grecia y Sarchí, mediante la Federación Occidental de Municipalidades (Fedoma).
«Ese esquema permitió atraer inversión, desarrollar zonas francas de industria médica y articular al INA, colegios técnicos y empresas locales, generando empleo y riqueza», explicó.
Agregó que en Guanacaste existe una Federación de Gobiernos Locales con un enorme potencial para replicar estos modelos. «El gran cuello de botella es la falta de talento humano calificado”, afirmó.
Fue crítico al exponer los rezagos educativos en Guanacaste, donde en Liberia dió sus primeros pasos académicos. Antes de la pandemia, la escolaridad promedio en la Región Chorotega era de apenas 8,2 años, sin alcanzar noveno grado, y el dominio del inglés era inferior al 0,6%.
“Sin secundaria completa, sin formación técnica y sin inglés, es muy difícil atraer inversión extranjera directa en servicios e innovación”, señaló el líder humanista y luchador por las clases más necesitadas, con sus diversas organizaciones de bien comunal.
Por ello, insistió en que elevar las capacidades de los guanacastecos mediante educación de calidad, es una tarea urgente para atraer inversiones a la provincia..
Banca pública y emprendedores
Otro de los ejes de su propuesta es facilitar el desarrollo del sector privado y la de los emprendedores, con énfasis en los pequeños y medianos.
Aguilar calificó la tramitología en Costa Rica como un “suplicio” y planteó replicar la ventanilla única de trámites de las zonas francas para el régimen definitivo.
En materia financiera, criticó duramente el funcionamiento de la banca pública, a la que acusa de comportarse como banca comercial de consumo, en lugar de ser un motor de empleo e inversión productiva.
“El que manda no es el banco, el que manda es el Presidente de la República”, afirmó, asegurando que no tolerará que los bancos públicos administren los fondos del Sistema de Banca de Desarrollo de espaldas a los emprendedores.
«A mi esas acciones me hierven la sangre, en Costa Rica 9 de cada 10 trabajos los genera la iniciativa privada y 97.95%, son pequeños y medianos empresarios. Entonces, para quién están los bancos públicos y el Sistema de Banca de Desarrollo?, cuestionó.
También se refirió a la crítica situación de la carretera Barranca–Limonal, proyecto que —según explicó— contaba con financiamiento del BID en condiciones favorables y fue redireccionado a San Carlos, dejando inconclusas tanto esa obra como la carretera de San Carlos.
“Fue una mala decisión de política pública, imperdonable”, afirmó, tras señalar que hoy la provincia paga las consecuencias con una vía colapsada, peligrosa y vital para el turismo y la agroindustria exportadora.
Sobre la carretera 21 entre Liberia y Nicoya, lamentó que se rechazaran aportes privados para su mejora por razones ideológicas.
“Es urgente, no solo para los guanacastecos, sino para los turistas que llegan pagando un dineral”, concluyó.
