La pasión también gana finales

Arnoldo «Machito» Lutz, Rodrigo «Gigo» Argüello, Sandra Cerdas «la Licenciada»; y Julio “Tina” Martín, cerraron la noche rojinegra celebrando con pasión y victoria una final, que también fue personal.

La noche tenía aroma a revancha, a historia saldada. Con ayuda de la IA logramos armar este relato, teñido de rojo y negro.

En una mesa, lejos de las boleramas pero cerca de los recuerdos, Gigo, Tina, Sandra y Machito compartían algo más que anécdotas: una vida marcada por el deporte y una fidelidad inquebrantable a la Liga Deportiva Alajuelense.

Exbolichistas de alto calibre, conocieron de primera mano lo que significa competir cuando el margen de error es mínimo. Ganaron medallas, subieron a podios y también cargaron con el peso de finales perdidas, esas que dejan cicatrices y enseñan respeto por el juego. En Costa Rica y Centroamérica dejaron huella con oros, platas y bronces que hoy reposan más en la memoria que en las vitrinas.

Gigo llevó su talento más allá del boliche. Fue protagonista en el baloncesto con el glorioso Seminario y, fiel a su espíritu competitivo, sigue activo en la categoría máster, lanzando al aro con la misma convicción de siempre.

Machito se distinguió por la elegancia de su juego, por esa técnica pulida que solo da el oficio. Sandra alcanzó la cima centroamericana en la modalidad de parejas, hasta que una lesión de rodilla le cerró abruptamente la puerta de la competencia, aunque no de la historia.

Tina tomó otro carril, sin alejarse jamás del deporte. Junto al recordado Marco Odio, “Medio Medio”, apostó por el camino empresarial a través de su empresa Asesores Deportivos y, más tarde, asumió responsabilidades en la gerencia de la Liga Deportiva Alajuelense, en aquella intensa década de los ochenta.

Los unió el deporte. Los unió la pasión. Y también el sufrimiento manudo por tantas finales esquivas. Pero esta vez fue distinto. En una noche decembrina, después de tantas convocatorias fallidas, pudieron al fin cantar al unísono:

Liga campeón… Liga, Liga, Liga… campeón.

El grito salió limpio, liberador. Sin números que pesen. Lejos, muy lejos, del fantasma de la 31. La pasión también gana finales.

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