Libertad de prensa, una verdad a medias

Gustavo Solera

Leí con cierto escepticismo que Costa Rica ostenta un prestigioso quinto lugar entre los países que gozan de libertad de prensa a nivel global. Ciertamente si se disfruta de esta, pero en realidad es una verdad a medias.

El artículo de www.puntoyaparte-ca.com menciona que la calificación elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) coloca al país en ese puesto, por debajo de países escandinavos y por encima de Estados Unidos y España, entre otros.

Alaba las facilidades que se le da a comunicadores nicaragüenses que deben reportear la realidad de su país desde este lado del río San Juan, dadas las condiciones adversas que enfrentan en Nicaragua.

Los medios costarricenses desde pequeños blocks, hasta grandes conglomerados de comunicación deben bregar en un bien común, la información real y oportuna para el pueblo, el acceso a la comunicación es constitucional, así como informarse.

En esa línea dudo que ese quinto puesto sea el que merezcamos. Para que exista una adecuada libertad de prensa, debe existir el acceso a la información y a la pauta publicitaria en igual proporción, también mencionado en otro artículo de Punto Y Aparte.

Los medios libres e independientes corremos el riesgo de caer en “desgracia” con el Gobierno de la República si no estamos alineados a su política de comunicación. Anteriormente en manifestaciones vemos como policías acuerpan a comunicadores de un canal nacional muy afín su línea editorial a lo que el Poder Ejecutivo desea, pero mancillan y arrestan a otro, un poco más crítico a las políticas de Zapote.

Este es un caso de algunos -bastantes- en los cuales esa libertad se ve empañada por las fuerzas del orden.

No se puede tener libertad de prensa cuando el jerarca de algún ministerio niega la información, o en alguna institución la directriz es que ningún funcionario de declaraciones a un periódico en específico.

La Voz de La Pampa ha sido víctima de esta práctica, la cual por medio de recursos de amparos hemos buscado tener acceso a documentos los cuales consideramos importantes para informar.

También, el acceso a la pauta es tan vital como la información en sí. Como toda empresa, se tienen a hombres y mujeres en sus planillas que a pesar de que aman lo que hacen, también deben realizar esa extraña práctica de comer. Puede parecer chistoso, no sé si lo sea, pero todos los que trabajamos en esto tenemos deudas, hipotecas y un sin fin de necesidades. No vivimos solo por el amor al arte de comunicar, es nuestro motor claramente, pero lo económico es el combustible que enciende esa máquina. Sin pauta no hay recursos, sin recursos no hay medios, sin medios no hay información, sin información se está a la merced de la desinformación.

Esa es la libertad de prensa que queremos, tener acceso a la información sin importar si la línea editorial de cualquier medio de comunicación es acorde al pensamiento gubernamental, esta se logra además, con un adecuado plan de pauta, que sea equitativa para todos.

¿Hay libertad de prensa? Sí. ¿Es verdadera libertad de prensa? No, menos si no se está alineado al poder.

La prensa es para la sociedad ese alcázar que la protege de la ignorancia, sin prensa, no hay libertad.

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