No creo que se haga justicia

Hace 37 años ocurrió uno de los actos que marca al periodismo costarricense, el atentado terrorista en La Penca. Los estudiantes de periodismo Nathaly Calvo, Dinieth Villalobos, Dylan Campos y Carlos Cruz, despliegan la siguiente entrevista a uno de los protagonistas en aquel fatídico día. La Voz de La Pampa comparte el ensayo en memoria de los fallecidos en el marco de la celebración del día del periodista en Costa Rica

Portada del periódico La Nación, un día después del atentado en La Penca. (Foto tomada de Internet)

Redacción

Con estas palabras, el periodista y escritor brasileño Gilberto Lopes de Castro se refirió a la consulta si cree que se hará justicia por el atentado en La Penca ocurrido el 30 de mayo de 1984, a 200 metros de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua en territorio nicaragüense.

Cree que las secuelas por un acto que llenó de luto el periodismo, son más hechos del acontecer de la profesión. Periodista con 46 años de experiencia en distintos medios de comunicación a nivel nacional e internacional, donde cubrió diferentes conflictos, siendo catalogado corresponsal de guerra.

En aquel momento, laboraba para la Agencia Francesa de Prensa (AFP). Aún con heridas en su rostro y manos, fue el primer comunicador en anunciar el hecho histórico del primer atentado en una conferencia de prensa a nivel mundial.

Lopes de Castro nos habló de su vida, del día del atentado y lo que siguió después de aquel fatídico miércoles, hace 37 años.

¿Quién es Gilberto Lopes?

— Soy un periodista de muchos años, he cubierto diferentes conflictos, la guerra en El Salvador principalmente, tengo más de 45 años de experiencia. Llegué a Costa Rica en 1976 -brasileño de nacimiento-, inicio mis aportes en el Semanario Universidad. Colaboro con la BBC de Londres en español y portugués y con diferentes agencias de noticias.

¿Cómo fue su experiencia en La Penca? ¿Quién hace la convocatoria?

— No recuerdo la persona, sé que el fue del grupo de Edén Pastora, en esa época era el director adjunto de la AFP, naturalmente cubríamos los acontecimientos que tenían que ver con el conflicto en Centroamérica. La Contra en Nicaragua era uno de los grandes temas. Se cita a la prensa en el hotel Herradura -Heredia. Pastora iba a dar una conferencia de prensa en La Penca. Era un momento importante, ya que se acusaba al gobierno de Luis Alberto Monge de darle cabida a la Contra en Costa Rica, el Presidente había declarado neutralidad perpetua, pero quedaba la duda si la Contra estaba trabajando en suelo tico. Sectores del gobierno de Monge insistieron -a Edén Pastora-, para que diera una conferencia en suelo nicaragüense para demostrar que no estaba en territorio nacional.

¿Quién los traslada de San José a La Penca?

— El grupo de Edén Pastora.

¿Cómo fue el momento previo y durante el atentado?

— Se suponía que íbamos y volvíamos el mismo día, todo se alargó, nos llevan de San José al río San Juan, después en pangas hasta el lugar, de ahí caminamos 200 metros al sitio donde fue el atentado, esto al final de la tarde. Era mayo, mucha lluvia, la navegación era complicada, todo se atrasó. No podíamos volver de noche. Estábamos con Pastora y sus colaboradores viendo qué hacer, nadie iba preparado para quedarse. En ese instante, un periodista le hace una pregunta de algún tema de interés, él -Edén Pastora- responde y todos corren a tomar sus cámaras, grabadoras, bolígrafos, luces, de una manera improvisada se hace la conferencia, minutos después estalla la bomba.

¿Era una bomba casera? ¿No esperaban atrasos?

— No eran una bomba casera. Nadie esperaba que eso fuera así. La mayor parte de los que estaban ahí ya tenían experiencia en situaciones de conflictos, pero no se espera que suceda algo como un atentado.

¿Qué pensó en ese momento? ¿Qué sucede después?

— Es inesperado, no se da uno cuenta. Con la explosión salí por los aires, era una casa precaria de madera, construida sobre pilotes, quedé colgado, viene una llamarada, sentí que me quemaba, efectivamente me quemé las manos y el rostro. Lo primero que pienso es que habían atacado el lugar, bajé, ya estaba oscuro, se escuchaban lamentos, gritos, una confusión caótica, algo espantoso. Supongo que el grupo de Pastora se comunicó con su gente, llegó una lancha rápida para sacarlo, después llegaron más pangas por nosotros. Una colega inglesa me pide ayuda.

¿Cuánto duró en llegar la ayuda?

— Como una hora, no sé de dónde eran si de Costa Rica o de Nicaragua.

¿Cómo fueron las noches posteriores?

— Me llevaron al hospital de San Carlos, llegó mi esposa con unos amigos. Me habían recomendado que tenía que estar visitando algún hospital de la Caja (Caja Costarricense de Seguro Social). Veníamos pasando por el hospital México, a uno de los amigos se le ocurrió que era buena idea que fuera a curarme, cuando ingreso, el doctor me dice que voy internado a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), habilitaron el área para los heridos del atentado, fui el primero en ingresar.

¿Cuánto duró la recuperación?

— Un mes en la UCI y un mes en la Clínica Bíblica, después para la casa, un tiempo más, unos dos meses con rehabilitación, ejercicios en las manos.

¿Qué edad tenía?

— Nací en el 48, tenía 36 años.

¿Pensó en dejar el periodismo?

— Nunca se me pasó por la cabeza dejar el periodismo. Es más, el año siguiente, el primer aniversario del atentado lo pasé en La Penca.

Dentro del contexto del periodismo, todos son compañeros indistintamente del medio que se labore, existe la camaradería, pero ¿perdió algún amigo?

— No, las personas que murieron no eran amigas cercanas. Por supuesto nos encontrábamos de vez en cuando por asuntos propios de la profesión, pero no eran amigos, después del atentado colaboro con Nelson Murillo en algunas actividades de La Penca.

¿Qué lo motivó a seguir ejerciendo el periodismo?

— Era mi profesión, siempre lo ha sido, amigos y familiares periodistas, comencé de muy joven. La AFP trajo la oficina que estaba en México por la situación en Centroamérica, ya se justifica abrir aquí. Era un momento donde la región era uno de los centros noticiosos del mundo, había mucho trabajo. Después de la guerra sigo haciendo periodismo, casi no hacer otra cosa.

En ese momento lo interrumpe una llamada, su lado tierno sale a relucir en una breve conversación con Sofía, una niña que lo llama “Gogó” y saca dos carcajadas a Lopes de Castro, dejando ver que detrás del periodista siempre hay un ser humano. Continúa como si nada hubiera pasado.

¿En qué estábamos? ¡Ah cierto! (exclama sin ninguna preocupación), no se hacer muchas otras cosas, dar clases nunca me gustó mucho, no me imagino ser profesor toda la vida, el periodismo a los que nos gusta, no lo deja nunca.

¿Qué es lo que más disfruta del periodismo?

— Creo que conocer gente, tratar de comprender las cosas, acompañar los acontecimientos, hoy escribo todas las semanas de temas internacionales, leer lo disfruto. Es una manera de vivir eso de ser periodista.

¿Quién fue el responsable del atentado?

— Un argentino que viajaba con un pasaporte danés robado, él sale en medio de los periodistas en fotografías, ya murió. No entendemos por qué se dio de esa manera, sabíamos que querían acabar con Edén Pastora, nadie lo quería, por eso se ponen de acuerdo -Sandinistas y Norteamericanos, según menciona Gilberto Lopes- para terminar con él. La bomba se la entregaron los sandinistas, lo veían como agente de ellos.

¿Cuántas mujeres habían además de la colega inglesa que menciona?

— Murió la corresponsal de AP (Agencia de Prensa), Linda Fraizer. Había otras mujeres.

Era del Tico Times. (Se le hace la aclaración)

— Puede ser que sea del Tico Time, yo la identifico en el recuerdo como de AP, tengo varios documentos, pero debo buscar.

¿A qué tipo de periodismo se ha enfocado, qué viene para Gilberto Lopes?

— Me he dedicado al periodismo internacional, escribí un libro sobre la guerra de El Salvador -Reportaje en El Salvador-, se publicó en 1984, cubrí mucho la guerra en ese país. He publicado libros más académicos con mi maestría en ciencias políticas y el último con el doctorado. Miles de artículos, sería imposible rescatarlos, ahora espero pensionarme. Tengo 73 años, 46 de periodista, en algún momento debo parar.

¿Se considera corresponsal de guerra?

— En su momento sí. Incluso fui el primero en reportear lo de La Penca, lo publico esa misma noche, llegando al hospital de San Carlos llamé a la oficina y narro la historia, fue la primera versión de alguien que venía saliendo del atentado.

Estuvo en un hecho histórico, el primer atentado en una conferencia de prensa, nunca se ha hecho justicia o enjuiciado a alguien por los atentados, ¿Gilberto Lopes espera algún tipo de justicia?

— Se han hecho demandas ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y no pasa nada, las cosas legales tienen muchos detalles. Ya pasaron 37 años, está parado, si no ha pasado nada en ese tiempo, no creo que se haga justicia.