Bagaces sediento por abandono de AyA

Vecinos de Las Veraneras se abastecen de agua potable desde hace dos años por medio de camión cisterna.

Fabio Vega

«Funcionarios del AYA , ¿qué fue que ya silenciaron los teléfonos? Que no nos dan respuesta. Entonces, ¿qué? Que nos lleve el carajo. Necesitamos agua en Las Veraneras por favor resuelvan. Tengan más conciencia de la situación deplorable que estamos viviendo».

Un grito desesperado desde una barriada y de suplicio, en un pueblo méndigo del agua potable, próximo a cumplir dos años sin consumo usando el grifo y otros tantos más de cortes sin previo aviso.

Desde entonces samaritanas cisternas, al servicio del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), recorren diariamente la comunidad del distrito homónimo primero, repartiendo el vital líquido para las necesidades básicas y consumo humano.

Altos indicadores de arsénico obligaron al AyA a prohibir el consumo de agua en marzo del 2020 hasta la fecha, dejando en el archivo un proyecto alternativo para suplir de agua, desde San Bernardo, a una paciente y tolerante comunidad, que baila al ritmo de la comparsa de las fugas, excusa titular de los servidores públicos destacados en la comuna.

En «Unidos por el agua», un chat vecinal donde se aplaude por las hazañas laborales madrugadoras de las cuadrillas del AyA, como si no es obligación responder por un buen servicio a la ciudadanía, también se protesta cuando sin previo aviso, aparecen los cortes temporales, que se convierten en largas esperas hasta altas horas de la noche o primeras de la madrugada, aguardando el paso del cisterna o la presencia del agua por la cañería, sin recibir a cambio el reconocimiento institucional por su franciscana tolerancia.

Extraña el silencio del gobierno local, que sigue sin golpear la mesa para que se cumplan las promesas derrochadas por la ex jerarca Yamilette Astorga ante un creyente y dócil Concejo Municipal.

Desde las oficinas del Instituto llueven ofrecimientos de disculpas de dos voceros, que por no vivir en el distrito, desconocen pero se lo imaginan lo que es pasar tres días sin agua en un hogar.

En tanto los vecinos esperan la visita de la Defensora de los Habitantes, Catalina Crespo, quien pide interponer denuncia en una situación tan critica en la que podría actuar de oficio.

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