Ileana Piszk convierte los días cotidianos en historias y colores

Parte de la exposición de «El jardín de Mari». Foto: Lucrecia Alfaro.

Redacción

Hay historias que nacen de grandes acontecimientos y otras que esperan, silenciosamente, en los pequeños detalles de cada día. Una conversación, un recuerdo, una escena aparentemente común. Para Ileana Piszk Kalina, esos momentos pueden convertirse en literatura y también en pintura.

La artista plástica y escritora presentó en la Biblioteca Nacional su más reciente obra, “No hay relojes, pero hay Sol”, en un encuentro que reunió a representantes del ámbito académico, político, cultural, artistas y público en general.

El libro reúne una colección de cuentos escritos desde la cercanía, el humor y una mirada atenta a la vida cotidiana. Piszk toma situaciones reconocibles y las transforma en relatos capaces de provocar una sonrisa, despertar recuerdos y dejar espacio para la reflexión.

Detrás de las páginas hay dos años y medio de trabajo dedicados a la creación y redacción de la obra. El resultado es un libro que refleja la sensibilidad de su autora y esa particular capacidad de encontrar materia literaria en lo que ocurre todos los días.

La jornada en la Biblioteca Nacional tuvo, además, otra dimensión de la creatividad de la autora. Mientras las palabras encontraron su lugar en las páginas, los colores ocuparon las paredes con la inauguración de “El jardín de Mari”, una exposición pictórica también de su autoría.

Literatura y pintura compartieron así un mismo espacio y una misma mirada. Dos formas distintas de contar, pero unidas por la sensibilidad de una artista que encuentra inspiración en las experiencias humanas y en aquello que, por cotidiano, muchas veces pasa inadvertido.

La exposición “El jardín de Mari” permanecerá abierta al público en la Biblioteca Nacional, como una oportunidad para acercarse a esa otra faceta de la creadora.

“No hay relojes, pero hay Sol” está disponible para la venta a través de Amazon.

Entre libros, cuadros y recuerdos convertidos en historias, Ileana Piszk Kalina continúa construyendo una trayectoria donde la literatura y la pintura dialogan entre sí. Su obra parte de lo cotidiano para recordarnos que, detrás de cada día aparentemente común, siempre puede existir una historia esperando ser contada.

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